CÓMO LOS COLORES NOS COMPLETAN by Cláudia Lino - Consultora
Siempre recuerdo haberme dejado envolver por las formas y los colores cuando tenía delante una superficie plana, colgada en una pared, cubierta de pintura.
Hace tiempo que admiro, a través de las ilustraciones, las famosas pinturas que nos hacen soñar con altos vuelos, inmersiones increíbles y carreras vertiginosas.
Hace años empecé a coleccionar momentos de cada uno que veo frente a mis ojos, como un trozo de sueño en forma de realidad.
Sea Velásquez, Las meninas, en el Prado de Madrid. La mirada pequeña, vestida de blanco, pero tan grande, de una niña que se encuentra rodeada de tanta atención que hasta el propio pintor está presente y retratado en su escenografía de pinceladas.
Sea El Bosco, Jerónimo, Jardín de las Delicias, un tríptico idílico inspirado en Dante, también en Madrid, El Prado, donde se observa una miríada de acontecimientos simultáneos y fantásticos que nos permiten demorarnos mucho tiempo observando detalles y personajes medievales y que ahora, en forma de réplica, está colgado en el pasillo de mi casa.
Sea DaVinci, Leonardo, en el Louvre de París, varios cuadros al alcance de nuestros ojos, devolviéndonos la mirada, allí mismo, a nuestros pies, los rostros de una época que nos devuelven la mirada desde lo alto de su magnificencia tan sencilla que nos deslumbra con su grandeza.
Sea el Guggenheim de Bilbao, fantásticas exposiciones temporales y la Maman en forma de araña gigante desde lo alto de sus nueve metros de altura, esculpida en tres dimensiones que retrata, en el exterior del museo, la maternidad en forma de la protección que dan las patas de la madre por el bien de su prole, siempre y para siempre.
Sea el Museo Picasso de Barcelona, donde se puede ver el camino inverso del gran maestro que empezó dibujando con tanto detalle que acabó su vida simplificando audazmente todas las figuras que empezó viendo como retratos.
Sea Buckingham, un palacio en Londres que visitamos en agosto por decreto real a disposición de los súbditos para su deleite y regocijo. Recorrer los pasillos de la historia y el arte con todas las dinastías mirándonos desde los marcos que adornan los rostros de tiempos pasados.
Sea Sintra, Regaleira en forma de Quinta con encanto mágico y figuras y formas salidas del misticismo para nuestro mundo cercano, al alcance de los ojos y de la mente que camina por jardines y baja por escaleras elípticas hacia una profundidad llena de significado e Historia.
Sea Lisboa, tan llena de olores y música que hasta los museos y pinturas nos llevan a cantar, en nuestra imaginación, el fado de nuestros días. Sean los castillos y las colinas que nos parecen siete pero que son mucho más cuando podemos recorrerlos y disfrutarlos hasta el infinito, por sus encantos sencillos y tan llenos de potencial.
Sea Cascais, la Bahía, el azul y los barcos que llevan el horizonte a lugares nunca visitados, pero siempre vistos y sentidos. Sea la Cidadela y el Museo de nuestra Paula que provoca, a través de la expresión, una serie de emociones que van desde la afrenta a la delicadeza, pasando por la crudeza y la contundencia.
Sean las flores y los colores que cubren jardines y calles, mercados y balcones, en nuestra Madeira coloreada por pétalos y pinceladas de azul del mar y verde de los campos que, limitados por la insularidad, son ilimitados en el horizonte infinito que sabemos gigante cuando lo miramos.
Sea la naturaleza que observamos cuando presenciamos cada amanecer o atardecer, los campos verdes iluminados o las interminables playas de nuestro país junto al mar, llenas de encanto y privilegios para quienes, como nosotros, viven y conviven en él.
Sea nuestro país, sea el resto de Europa y el mundo que empieza con nosotros y termina en el conjunto que sólo tiene el tamaño de nuestra voluntad y la mirada que damos a todo lo que nos emociona por su originalidad y sencilla grandeza.
El arte existe, según Nietzsche, para que la realidad no nos destruya.
A mí me parece que la realidad también imita al arte para que podamos construir y moldearnos continuamente a imagen y semejanza de lo que sentimos al ver lo que nos llega a la mente y al corazón.
Lo cierto es que en el sector inmobiliario cada consultor da de sí todo lo que es.
Podemos acompañar con empatía a compradores y vendedores de cualquier parte del mundo.
Podemos dialogar con la escucha activa, intentando hacer realidad los sueños y concretar la propia visión de lo que idealiza alguien que busca un hogar en forma de paredes que ayudamos a encontrar a quienes acuden a nosotros.
Son las personas, no los muros, las que nos mueven.
Son las ideas las que nos impulsan y nos permiten crecer juntos y trabajar con objetivos comunes, en equipo, orientados y sistematizados en aras de una apuesta constante por el futuro.
Somos Amazing por elección, somos todos en cada uno, somos cada uno en un todo que crece y alimenta un sistema que está al servicio de las ideas de quienes nos buscan, cada vez más, como su primera opción, la elección consciente de quienes saben que estaremos aquí, con dedicación, para quienes nos merecen el tiempo que es el mayor regalo que hacemos a quienes nos merecen mejor.
Hoy y siempre, somos un poco mejores, cada día. Sólo y únicamente porque sentimos, miramos y pensamos, cada uno de nosotros, por cada uno de vosotros.
Son las personas, no los muros, las que nos mueven.